Wall Street celebra, pero hay algo que no cuadra

Las noticias clave para entender y anticipar los movimientos del mercado, ¿estás preparado para lo que se viene?

Wall Street volvió a cerrar una semana marcada por nuevos máximos históricos, pero esta vez la atención del mercado no estuvo únicamente en las acciones.

Los datos económicos comenzaron a contar una historia bastante más interesante.

Por un lado, la inflación volvió a mostrar señales de moderación. Tanto el CPI como el PPI de julio sugieren que las presiones sobre los precios están perdiendo fuerza, algo que reduce parte de la presión sobre la Reserva Federal y vuelve a abrir el debate sobre el rumbo de las tasas de interés.

Pero al mismo tiempo apareció una señal menos positiva.

Las ventas minoristas retrocedieron y la confianza del consumidor volvió a deteriorarse, aumentando las dudas sobre qué tan fuerte permanece realmente el consumidor estadounidense. Y esto plantea una pregunta importante para los próximos meses: ¿puede la inflación seguir bajando sin que la economía tenga que pagar un precio demasiado alto?

Mientras tanto, la inteligencia artificial continúa avanzando a otro ritmo. CoreWeave y Super Micro volvieron a mostrar que la demanda por infraestructura relacionada con IA sigue siendo extraordinariamente fuerte, preparando el terreno para uno de los reportes más importantes del mercado: Nvidia.

Ahora el foco cambia.

Esta semana conoceremos las minutas de la última reunión de la Reserva Federal y, al mismo tiempo, algunas de las compañías más importantes del consumo estadounidense, como Target, Lowe's y Walmart nos darán una lectura mucho más clara sobre el estado actual de los hogares.

Con este contexto, arrancamos una edición de Domingo de Mercados.

La inflación vuelve a bajar

El miércoles conocimos el reporte de inflación de julio y, en términos generales, fue positivo.

El CPI aumentó solamente 0.1% durante el mes, mientras que la inflación anual bajó de 3.5% a 3.4%.

Por otro lado, la inflación subyacente, que elimina alimentos y energía para observar mejor la tendencia de fondo, aumentó 0.2% mensual y desaceleró de 2.6% a 2.5% anual. Ambas cifras estuvieron prácticamente en línea con lo que esperaba el mercado.

Un detalle interesante estuvo en los componentes.

Los costos de vivienda aumentaron solamente 0.1% durante julio, mientras que la energía cayó 1.5% y los precios de los alimentos subieron apenas 0.1%.

Es decir, después de varios meses complicados, las presiones inflacionarias parecen estar perdiendo algo de fuerza.

Y un día después recibimos una señal similar desde los productores.

El PPI permaneció sin cambios durante julio, después de haber caído 0.1% en junio. Sin embargo, todavía aumentó 4.7% frente al año pasado y la medida que elimina alimentos, energía y servicios comerciales avanzó 0.4% durante el mes.

Por eso tampoco podemos declarar victoria.

La tendencia ha mejorado, pero todavía existen presiones importantes debajo de la superficie.

¿Qué significa esto para la Fed?

En su última reunión, la Reserva Federal mantuvo las tasas entre 3.50% y 3.75%, pero la decisión fue bastante interesante: tres miembros votaron por aumentar las tasas otros 25 puntos base.

Los nuevos datos de inflación reducen parte de esa presión.

Mientras los precios continúen desacelerándose, la Fed tendrá menos razones para seguir endureciendo la política monetaria.

Pero aquí aparece el problema.

Porque justo cuando la inflación comienza a verse un poco mejor, el consumidor comienza a verse peor.

¿Se está debilitando el consumidor?

El viernes conocimos uno de los datos más importantes de toda la semana.

Las ventas minoristas de julio cayeron 0.6% respecto al mes anterior, hasta aproximadamente US$763,600 millones.

Fue la primera caída mensual en nueve meses. Aun así, las ventas permanecieron 5% por encima del mismo periodo del año pasado.

Aquí hay que hacer una pequeña aclaración.

Las ventas minoristas son cifras nominales (no están ajustadas por inflación) y parte de la caída de julio estuvo relacionada con factores particulares, como menores ingresos en gasolineras y el movimiento de Prime Day de Amazon hacia junio. Por eso un solo mes todavía no es suficiente para afirmar que el consumidor está entrando en crisis.

Pero el dato se vuelve bastante más interesante cuando lo combinamos con otra información publicada ese mismo día.

El índice preliminar de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan cayó de 55.2 a 51.0 en agosto, una disminución de aproximadamente 8% en solamente un mes.

Las expectativas del consumidor también bajaron de 55.4 a 50.6.

Y quizá el dato que más me llamó la atención fue este:

solamente 8% de los consumidores esperan que sus ingresos crezcan más rápido que la inflación durante los próximos doce meses.

En diciembre de 2024 esa cifra era 18%.

Al mismo tiempo, las expectativas de inflación a un año subieron ligeramente de 4.2% a 4.3%.

Y aquí aparece la verdadera historia de esta semana.

La inflación está bajando, pero el consumidor también está perdiendo fuerza.

No significa necesariamente que una cosa esté provocando la otra. Pero los dos movimientos están ocurriendo al mismo tiempo y eso será extremadamente importante para los mercados durante los próximos meses.

El escenario perfecto para Wall Street sería una desaceleración muy específica:

inflación ↓, crecimiento moderado y empleo estable.

El problema aparece si esa desaceleración comienza a convertirse en:

inflación ↓, consumo ↓ y crecimiento ↓.

Ahí el mercado dejaría de celebrar la desinflación y comenzaría a preocuparse por la economía.

Mientras tanto, la IA sigue gastando como si nada

Mientras el consumidor muestra algunas señales de enfriamiento, existe una parte de la economía en donde todavía cuesta encontrar desaceleración:

la infraestructura de inteligencia artificial.

Esta semana tuvimos dos buenos ejemplos.

CoreWeave reportó ingresos trimestrales de US$2,575 millones, frente a US$1,212 millones un año atrás.

Eso significa que sus ventas prácticamente se duplicaron.

Pero el número realmente impresionante fue su backlog: aproximadamente US$104,000 millones en ingresos contratados, sin incluir más de US$25,000 millones de nuevos compromisos conseguidos durante las primeras semanas del tercer trimestre.

La demanda claramente existe.

Aunque también existe la otra cara de la historia.

CoreWeave perdió US$626 millones durante el trimestre y registró US$640 millones solamente en gastos netos por intereses. Es una buena representación de una de las grandes preguntas alrededor del boom actual de IA: ¿cuánto capital será necesario para satisfacer toda esta demanda?

Super Micro Computer también presentó cifras bastante fuertes.

Sus ventas trimestrales alcanzaron US$11,100 millones, frente a US$5,800 millones un año antes, mientras que su utilidad neta aumentó hasta aproximadamente US$1,180 millones.

Además, la compañía espera generar entre US$65,000 y US$72,000 millones en ingresos durante su año fiscal 2027.

Por ahora, por lo menos desde el lado de infraestructura, no parece que las grandes empresas estén pisando el freno en inteligencia artificial.

Y esto nos deja una lectura interesante.

Mientras una parte de la economía comienza a enfriarse, las inversiones relacionadas con IA continúan creciendo a un ritmo extraordinario.

Por eso los próximos resultados de Nvidia serán especialmente importantes.

La compañía reportará el 26 de agosto, y probablemente será una de las mejores pruebas para saber si esta demanda continúa extendiéndose hacia toda la cadena de semiconductores e infraestructura.

Qué vigilar la próxima semana?

Miércoles 19 de agosto: Fed + consumidor

Para mí, este será el día más importante de la semana.

A las 2:00 p.m. ET conoceremos las minutas de la reunión de julio de la Reserva Federal.

Y esta vez tienen una importancia especial.

En aquella reunión la Fed decidió mantener las tasas, pero tres miembros querían aumentarlas 25 puntos base. Ahora queremos entender qué tan extendida era realmente esa preocupación dentro del comité y qué tendría que suceder para que la Fed vuelva a subir tasas en septiembre.

Pero antes de llegar a las minutas tendremos información igual de interesante para la historia que estamos siguiendo.

Target y Lowe's reportarán resultados ese mismo miércoles. Target tendrá su conferencia de resultados a las 8:00 a.m. ET y Lowe's a las 9:00 a.m. ET.

Después del retroceso de las ventas minoristas, sus comentarios sobre tráfico, ticket promedio, descuentos, inventarios y comportamiento del consumidor pueden terminar siendo incluso más importantes que sus números de EPS.

Jueves 20 de agosto: Walmart toma el relevo

Un día después tendremos probablemente la prueba más importante para el consumidor estadounidense: Walmart.

La compañía publicará sus resultados del segundo trimestre fiscal de 2027 el jueves 20 de agosto, antes de la apertura del mercado.

Walmart tiene una posición especialmente útil para observar cambios en el comportamiento de los hogares porque tiene exposición prácticamente a todos los niveles de ingreso.

Por eso pondría atención no solamente al crecimiento de las ventas, sino a lo que la administración diga sobre el consumidor de menores ingresos, la búsqueda de productos más baratos, el gasto discrecional y cualquier cambio en el mix entre alimentos y mercancía general.

Ese mismo jueves también conoceremos el Manufacturing Business Outlook Survey de la Fed de Philadelphia, a las 8:30 a.m. ET, otra pieza que ayudará a medir si el enfriamiento comienza a trasladarse hacia la actividad empresarial.

CIERRE:

La inflación bajó.

Eso es positivo.

Pero después de varios años en los que el principal problema de la economía estadounidense fueron los precios, el riesgo puede comenzar lentamente a cambiar de lugar.

La pregunta ya no es solamente si la inflación seguirá bajando.

La pregunta es:

¿podrá hacerlo sin llevarse al consumidor con ella?

Y probablemente Target, Lowe's, Walmart y la propia Reserva Federal comenzarán a darnos parte de esa respuesta esta semana.

Nos leemos la próxima semana.

Carlos Sifuentes
Creador de Creando Riqueza

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