La inflación baja, pero Wall Street no celebra

Las noticias clave para entender y anticipar los movimientos del mercado, ¿Estas preparado para lo que se viene?

Esta semana, los mercados recibieron una de las señales que más estaban esperando: la inflación en Estados Unidos se moderó más de lo previsto.

Sin embargo, la celebración duró poco.

Aunque el dato del CPI redujo parte de la presión sobre la Reserva Federal, la atención del mercado se trasladó rápidamente hacia la fuerte caída de las empresas de semiconductores, las dudas sobre las elevadas valuaciones relacionadas con la inteligencia artificial y el repunte del petróleo.

Netflix también estuvo entre las protagonistas de la semana. La compañía continuó creciendo, pero una proyección ligeramente inferior a las expectativas fue suficiente para provocar una caída considerable en sus acciones.

Ahora, la atención se traslada hacia Alphabet, Tesla e Intel, cuyos resultados podrían definir si la reciente debilidad del sector tecnológico fue solamente una toma de utilidades o el inicio de una corrección más profunda.

Con este contexto, arrancamos una nueva edición de Domingo de Mercados.

La inflación finalmente da un respiro

El Índice de Precios al Consumidor de Estados Unidos cayó 0.4% durante junio, cuando los analistas esperaban una disminución de apenas 0.1%.

En términos anuales, la inflación bajó de 4.2% a 3.5%, también por debajo del 3.8% esperado por el mercado.

La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, se mantuvo sin cambios durante el mes y se ubicó en 2.6% anual, frente al 2.9% registrado anteriormente.

¿Por qué es importante?

Porque una inflación menor reduce la necesidad de que la Reserva Federal continúe elevando las tasas de interés de manera inmediata.

Cuando las tasas permanecen elevadas, los bonos se vuelven más atractivos y el valor presente de las utilidades futuras disminuye. Esto suele afectar especialmente a las empresas tecnológicas y de crecimiento, cuyas valuaciones dependen de beneficios que podrían generarse durante los próximos años.

Después del reporte, el mercado redujo considerablemente la probabilidad de un aumento de tasas durante la próxima reunión de la Fed. Sin embargo, todavía existen expectativas de que el banco central pueda volver a subirlas más adelante si la inflación no continúa moderándose.

Un día después, los precios al productor reforzaron parcialmente esta señal.

El PPI cayó 0.3% durante junio, registrando su mayor disminución mensual en 14 meses. La caída también estuvo impulsada principalmente por los menores precios de la energía.

A primera vista, ambos datos parecen muy positivos.

Pero existe un detalle importante.

La caída del CPI fue impulsada principalmente por una disminución de 5.7% en los precios de la energía, mientras que la gasolina bajó 9.7% durante junio. Es decir, una parte importante de la mejora estuvo relacionada con precios energéticos más bajos, no necesariamente con una desaceleración generalizada de toda la economía.

Además, las tensiones en Medio Oriente provocaron que el petróleo volviera a subir durante los últimos días.

Si los precios de la energía continúan aumentando, podrían volver a presionar la inflación durante los próximos meses y complicar nuevamente las decisiones de la Reserva Federal.

Por eso, el reporte fue una buena noticia, pero todavía no significa que el problema de la inflación esté completamente resuelto.

Entonces, ¿por qué cayó Wall Street?

A pesar del reporte favorable de inflación, los principales índices estadounidenses terminaron la semana con pérdidas.

El Nasdaq cayó aproximadamente 2.9%, el S&P 500 perdió 1.6% y el Dow Jones retrocedió 0.9%.

La principal presión vino de las acciones de semiconductores.

El índice Philadelphia Semiconductor, ( $SOX )que reúne a algunas de las compañías más importantes de la industria, terminó 20.2% por debajo de su máximo de junio, entrando técnicamente en un mercado bajista.

Además, registró su peor desempeño semanal en más de un año y acumula una caída superior al 18% solamente durante julio.

Esto podría parecer el final del auge de la inteligencia artificial, pero el contexto es más complejo.

Incluso después de la corrección, el índice de semiconductores todavía acumula una ganancia cercana al 65% en lo que va de 2026, frente a un avance aproximado de 9% del S&P 500.

En otras palabras, el sector venía de un rally extraordinario.

Durante los últimos meses, los inversionistas premiaron prácticamente a cualquier empresa relacionada con chips, memoria, centros de datos o infraestructura para inteligencia artificial.

El problema aparece cuando las expectativas crecen más rápido que los resultados.

Cuando una acción ya descuenta un escenario casi perfecto, no basta con que la empresa presente buenos números. Necesita superar ampliamente las expectativas y demostrar que el crecimiento puede mantenerse durante varios años.

Eso explica por qué algunas empresas de semiconductores han reaccionado negativamente incluso después de presentar resultados sólidos.

El mercado no parece estar diciendo que la inteligencia artificial dejó de ser una tendencia importante. Más bien, está cuestionando si algunas valuaciones subieron demasiado rápido y si el enorme gasto en infraestructura podrá generar suficientes utilidades para justificarlo.

Esta corrección también nos deja una lección importante:

Una buena empresa no siempre es una buena inversión a cualquier precio.

Netflix crece, pero decepciona al mercado

Netflix fue otro ejemplo de la enorme diferencia que puede existir entre presentar buenos resultados y cumplir con las expectativas de Wall Street.

Durante el segundo trimestre, la compañía generó ingresos por aproximadamente 12,560 millones de dólares, un crecimiento de 13% frente al año anterior.

La utilidad por acción se ubicó en 0.80 dólares, ligeramente por encima de los 0.79 dólares esperados por los analistas.

Sin embargo, el mercado no estaba observando solamente lo que ocurrió durante el trimestre.

También quería saber qué espera Netflix para los próximos meses.

Para el tercer trimestre, la empresa proyectó ingresos por 12,860 millones de dólares y una utilidad por acción de 0.82 dólares.

Wall Street esperaba aproximadamente 13,000 millones de dólares en ingresos y una utilidad de 0.84 dólares por acción.

La diferencia parece pequeña, pero fue suficiente para que las acciones de Netflix cayeran 7.3% durante el viernes.

Esto no significa necesariamente que el negocio esté deteriorándose.

Netflix continúa aumentando sus ingresos, elevando precios, desarrollando su negocio publicitario y explorando nuevas fuentes de crecimiento mediante eventos en vivo, videojuegos y otros formatos de contenido.

La compañía también reportó un incremento de 2% en las horas de visualización durante la primera mitad del año y espera que sus ingresos por publicidad alcancen aproximadamente 3,000 millones de dólares en 2026.

El verdadero problema es que Netflix parece estar entrando en una etapa de crecimiento más moderado.

Después de beneficiarse de medidas como el control de cuentas compartidas, los aumentos de precios y la expansión de su plan con publicidad, el mercado comienza a preguntarse cuál será el siguiente gran motor de crecimiento.

Cuando una compañía cotiza con expectativas elevadas, un resultado simplemente bueno puede no ser suficiente.

Netflix no reportó un desastre.

Simplemente no logró convencer a un mercado que esperaba más.

Netflix crece, pero decepciona al mercado

Netflix fue otro ejemplo de la enorme diferencia que puede existir entre presentar buenos resultados y cumplir con las expectativas de Wall Street.

Durante el segundo trimestre, la compañía generó ingresos por aproximadamente 12,560 millones de dólares, un crecimiento de 13% frente al año anterior.

La utilidad por acción se ubicó en 0.80 dólares, ligeramente por encima de los 0.79 dólares esperados por los analistas.

Sin embargo, el mercado no estaba observando solamente lo que ocurrió durante el trimestre.

También quería saber qué espera Netflix para los próximos meses.

Para el tercer trimestre, la empresa proyectó ingresos por 12,860 millones de dólares y una utilidad por acción de 0.82 dólares.

Wall Street esperaba aproximadamente 13,000 millones de dólares en ingresos y una utilidad de 0.84 dólares por acción.

La diferencia parece pequeña, pero fue suficiente para que las acciones de Netflix cayeran 7.3% durante el viernes.

Esto no significa necesariamente que el negocio esté deteriorándose.

Netflix continúa aumentando sus ingresos, elevando precios, desarrollando su negocio publicitario y explorando nuevas fuentes de crecimiento mediante eventos en vivo, videojuegos y otros formatos de contenido.

La compañía también reportó un incremento de 2% en las horas de visualización durante la primera mitad del año y espera que sus ingresos por publicidad alcancen aproximadamente 3,000 millones de dólares en 2026.

El verdadero problema es que Netflix parece estar entrando en una etapa de crecimiento más moderado.

Después de beneficiarse de medidas como el control de cuentas compartidas, los aumentos de precios y la expansión de su plan con publicidad, el mercado comienza a preguntarse cuál será el siguiente gran motor de crecimiento.

Cuando una compañía cotiza con expectativas elevadas, un resultado simplemente bueno puede no ser suficiente.

Netflix no reportó un desastre.

Simplemente no logró convencer a un mercado que esperaba más.

La próxima prueba para la inteligencia artificial

La temporada de resultados continuará tomando fuerza durante los próximos días.

Más de 80 compañías del S&P 500 presentarán sus resultados, pero la mayor parte de la atención estará concentrada en Alphabet, Tesla e Intel.

Alphabet

Alphabet presentará sus resultados el miércoles 22 de julio.

Los inversionistas estarán atentos al crecimiento del negocio publicitario de Google y YouTube, así como al desempeño de Google Cloud.

Sin embargo, el verdadero centro de atención será la inteligencia artificial.

Alphabet ha destinado miles de millones de dólares a construir centros de datos, comprar chips y desarrollar infraestructura para sus modelos de IA.

Este gasto ha beneficiado a todo el ecosistema de semiconductores. Por esa razón, cualquier reducción en sus planes de inversión podría afectar no solamente a Alphabet, sino también a las empresas que suministran chips, memoria, energía y equipos para centros de datos.

El mercado buscará responder una pregunta:

¿La inteligencia artificial ya está generando suficientes ingresos para justificar toda esta inversión?

Tesla

Tesla también reportará el miércoles 22 de julio, después del cierre del mercado.

La compañía llega al reporte después de entregar más de 480,000 vehículos durante el segundo trimestre, superando sus niveles de producción del periodo.

Sin embargo, las entregas son solamente una parte de la historia.

Los inversionistas prestarán atención a los márgenes del negocio automotriz, los descuentos utilizados para estimular la demanda, el crecimiento del segmento de almacenamiento de energía y el aumento en el gasto de capital.

También habrá atención sobre los proyectos relacionados con inteligencia artificial, conducción autónoma, robotaxis y robots humanoides.

Tesla necesita demostrar que sus ambiciones pueden convertirse en ingresos y utilidades reales, especialmente mientras continúa destinando grandes cantidades de dinero a proyectos que todavía se encuentran en desarrollo.

Intel

Intel presentará sus resultados el jueves 23 de julio, después del cierre.

Este reporte será especialmente importante después de la reciente caída de los semiconductores.

Los inversionistas observarán el desempeño de su negocio tradicional de procesadores, la demanda proveniente de centros de datos y los avances de Intel Foundry, su proyecto para fabricar chips para otras compañías.

También se analizará si el fuerte crecimiento de la acción durante 2026 está respaldado por una mejora real del negocio o si las expectativas se adelantaron demasiado.

Después de la corrección reciente, los resultados de Intel podrían ayudar a definir si regresa el optimismo hacia los semiconductores o si continúa la toma de utilidades.

Cierre

La semana dejó tres mensajes importantes.

Primero, la inflación finalmente mostró una desaceleración considerable. Esto redujo el temor a una subida inmediata de tasas, pero la fuerte dependencia del dato en los precios de la energía significa que el riesgo inflacionario todavía no ha desaparecido.

Segundo, la caída de los semiconductores demostró que incluso las tendencias más fuertes pueden sufrir correcciones cuando las valuaciones y las expectativas se adelantan demasiado.

Y tercero, Netflix recordó que el mercado no recompensa únicamente los resultados del pasado. También evalúa las proyecciones, el crecimiento futuro y el precio que los inversionistas ya están pagando por ese crecimiento.

Ahora, Alphabet, Tesla e Intel tendrán que demostrar que las enormes inversiones en inteligencia artificial, infraestructura y nuevos proyectos continúan respaldadas por crecimiento y utilidades reales.

Probablemente veremos movimientos fuertes en algunas acciones durante los próximos días.

Pero una caída en el precio no significa automáticamente que una empresa se haya convertido en una mala inversión. De la misma manera, una acción que no deja de subir tampoco es necesariamente una buena compra.

Lo importante es entender el negocio, analizar su valuación y evitar concentrar todo nuestro patrimonio en una sola idea.

En mi último short te explico, mediante un episodio de Los Simpson, uno de los peores errores que puede cometer un inversionista, sabes cual es?

Carlos Sifuentes
Creador de Creando Riqueza

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