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El nuevo riesgo que amenaza a Wall Street
Las noticias clave para entender y anticipar los movimientos del mercado, ¿estás preparado para lo que se viene?


Esta semana Nvidia volvió a demostrar por qué se ha convertido en una de las empresas más importantes del mercado.
La compañía presentó resultados extraordinarios, duplicó nuevamente sus ingresos y confirmó que la inversión alrededor de la inteligencia artificial continúa creciendo a un ritmo difícil de imaginar hace apenas unos años.
Pero curiosamente, Nvidia no terminó siendo la historia más importante de la semana.
Mientras los inversionistas celebraban sus resultados, algo comenzó a cambiar en el panorama macroeconómico.
Primero conocimos nuevos datos de inflación en Estados Unidos. Después, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, dejó claro desde Jackson Hole que la lucha contra la inflación todavía no ha terminado.
Y para cerrar la semana, el petróleo volvió a dispararse después de una nueva escalada entre Estados Unidos e Irán.
Tres acontecimientos diferentes que terminan conectándose en una misma pregunta:
¿Puede la inflación volver a convertirse en el principal riesgo para los mercados?
Con este contexto, arrancamos una nueva edición de Domingo de Mercados.
El petróleo vuelve a poner nervioso al mercado
Comencemos por lo más reciente.
Durante la noche del domingo, el petróleo Brent llegó a superar nuevamente los 90 dólares por barril, después de subir más de 2%, mientras que el WTI avanzó hacia los 85 dólares.
¿La razón?
Estados Unidos realizó un ataque sobre posiciones iraníes en la isla de Larak, localizada dentro del estrecho de Ormuz, provocando una nueva escalada del conflicto. Irán respondió posteriormente atacando instalaciones estadounidenses en Jordania.
Y aquí está la parte importante para nosotros como inversionistas.
El estrecho de Ormuz no es cualquier región.
Antes del actual conflicto, aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido mundialmente transitaba por esta zona, por lo que cualquier amenaza sobre el flujo de embarcaciones puede generar rápidamente una prima de riesgo sobre el precio del crudo.
Ahora bien, tampoco creo que tenga sentido alarmarnos por un movimiento de 2% en un solo día.
Lo realmente importante será observar si este movimiento se mantiene.
Porque si el petróleo permanece elevado durante las próximas semanas, la historia deja de ser únicamente geopolítica y comienza a convertirse nuevamente en una historia de inflación.
Un petróleo más caro puede terminar elevando costos de transporte, producción y energía.
Y eso nos lleva directamente al segundo tema de esta semana.
La inflación todavía no está controlada
El miércoles conocimos uno de los indicadores favoritos de la Reserva Federal para medir la inflación: el PCE.
Durante julio:
El PCE aumentó 0.2% mensual.
La inflación PCE anual se ubicó en 3.7%.
El Core PCE también avanzó 0.2% mensual.
Y la inflación subyacente permaneció en 3.3% anual.
El problema es bastante evidente.
La Reserva Federal tiene un objetivo de inflación del 2%.
Y aunque hemos visto cierta moderación desde los máximos registrados meses atrás, 3.7% sigue estando considerablemente lejos de ese objetivo.
De hecho, la inflación anual se mantuvo por encima del objetivo de la Fed por 65 meses consecutivos.
Esto por sí solo ya era suficiente para mantener al mercado preocupado.
Pero dos días después llegó Jackson Hole.
La Fed vuelve a endurecer el discurso
El viernes, Kevin Warsh dio su primer discurso de Jackson Hole como presidente de la Reserva Federal.
Y hubo una frase que resumió bastante bien su postura:
La Fed necesita tener confianza en que la inflación subyacente se está moviendo hacia su objetivo “claramente y a suficiente velocidad”; de lo contrario, todavía queda trabajo por hacer.
En otras palabras:
la Fed todavía no está preparada para declarar victoria sobre la inflación.
El mercado captó inmediatamente el mensaje.
Después de su discurso, la probabilidad implícita de un incremento de tasas en la reunión de septiembre pasó de aproximadamente 35% a 57%. Los rendimientos de los bonos de corto plazo subieron y Wall Street terminó la sesión del viernes a la baja.
Y aquí es donde quiero conectar las piezas.
Esta semana conocimos un PCE de 3.7%.
Después Warsh dejó claro que la Fed quiere seguir combatiendo la inflación.
Y ahora tenemos nuevamente petróleo por encima de los 90 dólares.
Por separado, ninguno de estos acontecimientos necesariamente cambia por completo el mercado.
Pero juntos comienzan a formar una narrativa que vale la pena vigilar.
Porque si el precio de la energía vuelve a introducir presión inflacionaria, la Fed tendrá menos espacio para flexibilizar su política monetaria.
Y tasas más altas durante más tiempo significan una tasa de descuento mayor para las acciones y, por consecuencia, presión sobre las valuaciones.
Particularmente en aquellas empresas donde buena parte de su valor depende de beneficios que todavía están varios años hacia adelante.
Mientras tanto, Nvidia sigue siendo un monstruo
Y justo aquí aparece la contradicción más interesante de la semana.
Mientras el panorama macroeconómico se vuelve un poco más complicado, los fundamentales de algunas de las empresas más importantes del mercado siguen siendo extraordinarios.
Nvidia volvió a demostrarlo.
La compañía reportó ingresos trimestrales de 96,200 millones de dólares, un crecimiento de 106% interanual.
Data Center, que ya representa prácticamente todo el negocio, generó 89,000 millones, creciendo 117% frente al mismo periodo del año anterior.
Además:
Margen bruto: 75%.
EPS ajustado: $2.22.
Guidance para el próximo trimestre: aproximadamente $108,000 millones de ingresos.
Pero más allá de las cifras, para mí lo verdaderamente importante fue el mensaje que dejaron.
Durante los últimos meses ha existido una pregunta recurrente en Wall Street:
¿Cuánto tiempo más pueden seguir Microsoft, Meta, Amazon, Google y el resto de las grandes compañías tecnológicas gastando cantidades gigantescas de dinero en infraestructura para inteligencia artificial?
Por ahora, Nvidia está diciendo que la desaceleración todavía no está aquí.
La propia compañía señaló que la demanda está acelerándose y Reuters destacó que sus previsiones reforzaron la percepción de que el boom de inversión en IA todavía tiene años por delante.
Así que tenemos dos fuerzas enfrentándose.
Por un lado:
crecimiento empresarial extraordinario.
Por el otro:
inflación, petróleo y tasas nuevamente presionando al mercado.
Y probablemente ese sea uno de los principales debates para septiembre.
Una semana crucial para los mercados
Y si esta semana estuvo interesante, la siguiente probablemente lo estará todavía más.
Ahora la atención se mueve hacia el mercado laboral estadounidense.
Martes 1 de septiembre — JOLTS
Conoceremos las vacantes laborales correspondientes a julio.
El último reporte mostró alrededor de 7.4 millones de vacantes, por lo que será importante observar si la demanda por trabajadores continúa enfriándose.
Miércoles 2 — Broadcom
Después del reporte de Nvidia tendremos otra prueba importante para el sector de inteligencia artificial.
Broadcom reportará después del cierre del mercado.
Aquí pondría especial atención no solamente en sus resultados, sino en cualquier comentario relacionado con chips personalizados, networking e inversión de los hyperscalers.
Después de Nvidia, será otra pieza importante para comprobar si el gasto en infraestructura de IA continúa acelerándose.
Durante la semana — ISM y empleo privado
También tendremos indicadores de actividad manufacturera, servicios y empleo privado que irán preparando el terreno para el evento realmente importante.
Viernes 4 — Nonfarm Payrolls
El viernes conoceremos el reporte de empleo de agosto.
El consenso recopilado por Reuters ronda aproximadamente 58,000 nuevos empleos, con una tasa de desempleo alrededor de 4.1%.
Y probablemente este sea el dato más importante de toda la semana.
¿Por qué?
Porque la Fed se encuentra atrapada entre dos riesgos.
Si el empleo sorprende fuertemente al alza mientras la inflación permanece elevada, tendrá más argumentos para mantener una política monetaria restrictiva e incluso subir tasas.
Pero si el empleo vuelve a mostrar un deterioro importante, la situación se vuelve mucho más complicada:
inflación elevada + mercado laboral debilitándose.
Un escenario que la Fed definitivamente preferiría evitar.
En resumen
Esta semana dejó dos mensajes bastante claros: el crecimiento alrededor de la inteligencia artificial sigue siendo extraordinario, pero el panorama macroeconómico vuelve a generar presión.
Nvidia confirmó que la demanda sigue fuerte, mientras que la inflación, un tono más restrictivo de la Fed y el reciente repunte del petróleo vuelven a poner las tasas de interés en el centro de atención.
Ahora, el foco pasa al mercado laboral estadounidense. Los datos de empleo de esta semana podrían terminar definiendo las expectativas para la próxima decisión de la Reserva Federal.
Como siempre, más que intentar predecir qué hará el mercado mañana, lo importante será entender cómo cambia el escenario y tomar decisiones con perspectiva de largo plazo.
Nos leemos la próxima semana.
Carlos Sifuentes
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