Cuidado! Los bonos están enviando una advertencia

Las noticias clave para entender y anticipar los movimientos del mercado, ¿estás preparado para lo que se viene?

Los bonos están enviando una advertencia

La última semana nos dejó una fotografía bastante extraña de los mercados.

Por un lado, el costo del dinero volvió a dispararse: el rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años alcanzó niveles que no veíamos desde hace más de dos décadas.

Pero mientras los bonos mandaban una señal de cautela, dentro del mercado accionario encontramos dos historias completamente diferentes.

Nike continúa enfrentándose a un consumidor más difícil y, sobre todo, a problemas importantes en China. Mientras tanto, Micron acaba de mostrar que el boom de inversión relacionado con inteligencia artificial sigue avanzando prácticamente a toda velocidad.

Dos compañías. Dos sectores. Dos realidades completamente distintas.

Y mientras todo esto sucede, esta semana conoceremos las minutas de la última reunión de la Reserva Federal, que podrían ayudarnos a entender qué tan lejos está realmente el banco central de terminar su ciclo de endurecimiento monetario.

Con este contexto, arrancamos una nueva edición de Domingo de Mercados.

Los bonos vuelven a encender las alarmas

La historia más importante de la semana probablemente no ocurrió en el mercado de acciones.

Ocurrió en el mercado de bonos.

El rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años llegó a tocar 5.34%, su nivel más alto desde 2002. De hecho, durante el trimestre terminado en septiembre, los yields registraron su mayor incremento trimestral de este siglo.

Para entender por qué esto importa hay que recordar algo fundamental:

cuando el precio de los bonos cae, su rendimiento sube.

Y cuando el rendimiento de los bonos gubernamentales sube, prácticamente todo el sistema financiero comienza a ajustarse.

Las empresas tienen que pagar más para financiarse.

Los consumidores enfrentan hipotecas y créditos más costosos.

Los gobiernos tienen que destinar una mayor parte de sus ingresos al pago de intereses.

Y para las acciones aparece otro problema.

Un bono del gobierno estadounidense pagando alrededor de 5% comienza a competir de manera mucho más seria con inversiones de mayor riesgo.

Si un inversionista puede obtener una rentabilidad relativamente elevada comprando Treasury bonds, entonces necesariamente exigirá un retorno mayor para justificar comprar acciones.

Por eso las tasas de interés tienen una relación tan importante con las valuaciones.

Especialmente con compañías cuyo valor depende de ganancias que llegarán muchos años en el futuro.

Pero aquí viene lo realmente interesante.

No existe una sola razón detrás del incremento de los yields.

La presión se está produciendo simultáneamente en varios países y responde a una combinación de factores: inflación todavía elevada, mayores costos energéticos, preocupación por los niveles de deuda pública y una economía que, en determinadas áreas, continúa mostrando una enorme demanda de capital.

Incluso el boom de construcción de centros de datos e infraestructura para inteligencia artificial está aumentando la competencia por capital dentro de la economía.

Y esto cambia ligeramente la conversación.

Durante los últimos años nos acostumbramos a pensar:

Fed sube tasas → yields suben.

Pero el mercado de bonos está empezando a decir algo más complejo.

Aunque eventualmente la Fed pueda dejar de subir su tasa de corto plazo, los inversionistas todavía pueden exigir un rendimiento elevado para prestar dinero durante 10, 20 o 30 años.

Y ésa probablemente sea una de las variables más importantes que tendremos que vigilar durante los próximos meses.

Porque si el Treasury a 10 años se mantiene persistentemente alrededor del 5%, las valuaciones del mercado tendrán que convivir con un costo de capital mucho mayor al que tuvimos durante prácticamente toda la década pasada.

Nike: ¿problema del consumidor o problema de Nike?

Esta semana también recibimos resultados de una de las marcas más reconocidas del mundo.

Y los números dejaron varias señales preocupantes.

Nike reportó ingresos trimestrales por aproximadamente 11,200 millones de dólares, una caída del 4% respecto al año anterior.

Pero el verdadero foco estuvo en China.

Las ventas de Nike en Greater China cayeron aproximadamente 26% ajustadas por tipo de cambio, acumulando ya nueve trimestres consecutivos de contracción en la región.

Nike Direct tampoco ayudó.

Los ingresos de sus canales directos cayeron 8%, mientras que las ventas digitales de la marca disminuyeron aproximadamente 13%.

Y probablemente lo más preocupante fue la guía.

La compañía espera que sus ingresos del año fiscal 2027 caigan en un porcentaje de un dígito alto, mientras los analistas esperaban una disminución de alrededor del 2%.

Pero hay que tener cuidado con la conclusión que sacamos de estos números.

Sería sencillo decir:

“Nike está cayendo porque el consumidor está débil.”

Pero la realidad parece bastante más compleja.

Nike también enfrenta problemas internos.

La compañía lleva varios años intentando renovar su portafolio de productos, recuperar participación frente a nuevos competidores y reconstruir relaciones con distribuidores.

Particularmente en China, marcas locales han ganado terreno y los analistas siguen cuestionando si Nike tiene suficientes productos nuevos capaces de volver a atraer al consumidor.

Hay un dato que refuerza esta interpretación.

Mientras China cayó fuertemente, las ventas de Nike en Norteamérica crecieron aproximadamente 2% en moneda constante.

Por lo tanto, Nike sí puede servir como una señal de cierta presión sobre el consumo, pero no podemos utilizar estos resultados como evidencia suficiente de que el consumidor estadounidense se está desplomando.

Parte importante del problema parece seguir siendo específica de Nike.

Y curiosamente hubo también una señal positiva.

El margen bruto mejoró 60 puntos básicos hasta 42.8%, ayudado principalmente por menores costos logísticos y de almacenamiento.

Es decir:

las ventas siguen siendo débiles, pero la empresa está empezando a recuperar cierta eficiencia.

La gran pregunta ahora es si Elliott Hill puede convertir esas mejoras operativas en algo mucho más difícil:

volver a hacer crecer la marca.

Micron: el boom de IA todavía no quiere enfriarse

Si Nike nos mostró una parte débil de la economía, Micron mostró exactamente lo contrario.

La compañía presentó unos resultados extraordinariamente fuertes.

Micron generó 54,230 millones de dólares en ingresos durante su cuarto trimestre fiscal, frente a aproximadamente 51,070 millones esperados por Wall Street.

Hace solamente un año, sus ingresos trimestrales eran de alrededor de 11,300 millones.

Es decir, en doce meses los ingresos se multiplicaron por casi cinco.

Y la guía fue todavía más agresiva.

Para el próximo trimestre Micron espera alrededor de:

61,500 millones de dólares en ingresos.

El consenso esperaba aproximadamente:

57,000 millones.

Pero posiblemente el dato más importante no está en el estado de resultados.

Está en los contratos.

Los compromisos financieros de clientes bajo acuerdos de suministro de largo plazo aumentaron de aproximadamente 22,000 millones a 32,000 millones de dólares.

Al mismo tiempo, las obligaciones de desempeño futuras relacionadas con estos acuerdos aumentaron desde aproximadamente 100,000 millones hasta 150,000 millones de dólares.

Eso nos dice algo importante:

los clientes no solamente están comprando memoria actualmente. Están intentando asegurar suministro futuro.

Micron incluso considera que las condiciones de oferta y demanda de memoria podrían ser todavía más ajustadas durante 2027 y 2028.

Y ahí encontramos nuevamente el motor detrás de todo esto:

inteligencia artificial.

Los modelos de IA necesitan enormes cantidades de memoria de alto ancho de banda —HBM— para alimentar GPUs y otros aceleradores utilizados en centros de datos.

Y mientras las grandes tecnológicas continúen construyendo infraestructura, esa demanda seguirá trasladándose hacia toda la cadena de semiconductores.

Micron afirmó además que los pedidos siguen superando su capacidad y que ya tiene acuerdos asegurados para la mayoría de su producción de HBM de 2027.

Eso no significa que los semiconductores hayan dejado de ser un sector cíclico.

Eventualmente llegará nueva capacidad al mercado.

Los precios pueden cambiar.

Los clientes pueden reducir inversión.

Y las expectativas actuales ya son extremadamente elevadas.

Pero los resultados de Micron dejan una lectura bastante clara sobre el presente:

por ahora no existe evidencia de que el ciclo de inversión en infraestructura de inteligencia artificial esté perdiendo fuerza.

De hecho, parece exactamente lo contrario.

Seguimos viendo cantidades extraordinarias de capital moviéndose hacia chips, memoria, servidores, energía y centros de datos.

Por eso Micron no es solamente una historia empresarial.

Es también un termómetro de uno de los ciclos de inversión más importantes que existen actualmente en el mercado.

¿Qué estaremos vigilando esta semana?

Después de una semana cargada de resultados y movimientos en bonos, el calendario económico será bastante más tranquilo.

Pero tendremos un evento particularmente importante.

Miércoles 7 de octubre — Minutas de la Reserva Federal

La Fed publicará las minutas correspondientes a su reunión del 15 y 16 de septiembre.

Las minutas nos permiten conocer con mucho más detalle la discusión que tuvieron los miembros del FOMC antes de tomar su última decisión de política monetaria.

Y esta vez probablemente habrá tres cosas que vale la pena buscar.

Primero: inflación.

¿Qué tan preocupados continúan los miembros de la Fed por las presiones inflacionarias?

Segundo: crecimiento.

¿Existe preocupación real por una desaceleración de la economía o la mayoría sigue considerando que la actividad económica es suficientemente resistente?

Y tercero: tasas.

¿Qué tan dividido está el comité respecto a la necesidad de continuar endureciendo la política monetaria?

Esta información será especialmente importante después del movimiento que acabamos de ver en el Treasury a 10 años.

Porque una Fed más agresiva de lo esperado podría volver a impulsar los yields.

Mientras que unas minutas que reflejen mayor preocupación por el crecimiento podrían reducir parte de esa presión.

Por eso esta semana no necesitamos veinte indicadores económicos.

La conversación probablemente volverá a girar alrededor de una sola pregunta: hasta dónde necesita llegar realmente la Fed.

Para cerrar

Esta semana dejó una fotografía interesante del mercado.

Por un lado, el costo del dinero está alcanzando niveles que no veíamos desde hace más de dos décadas.

Por otro, Nike sigue enfrentándose a un entorno difícil, especialmente en China.

Pero al mismo tiempo, Micron acaba de demostrar que todavía existen áreas de la economía donde la demanda y la inversión están creciendo a una velocidad extraordinaria.

Y quizás ésa sea precisamente la conclusión más importante.

No estamos frente a una economía donde todo esté funcionando bien o todo esté funcionando mal.

Estamos frente a un mercado mucho más selectivo, donde el capital cuesta más y las empresas tendrán que demostrar que realmente pueden justificar sus valuaciones.

En este entorno, entender qué está creciendo, qué se está deteriorando y cuánto estamos pagando por ello será cada vez más importante.

Y hablando justamente de un consumidor más sensible al precio, esta semana publiqué un nuevo análisis sobre McDonald’s.

Ahí analizamos si la debilidad actual representa un problema estructural o simplemente un bache que podría terminar creando una oportunidad de inversión.

Si quieres complementar esta edición, te recomiendo echarle un vistazo.

Nos leemos el próximo domingo.

Carlos Sifuentes
Creador de Creando Riqueza

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